6 de agosto de 2026

Ser ciudadano no es un título

Hemos rehecho el anuncio. El primero decía "somos ciudadanos" y lo dejaba ahí; este cuenta qué significa serlo. En la Europa democrática, ser ciudadano no es un título: es un derecho. El derecho a preguntar, a exigir pruebas, a que alguien responda. Ese derecho se ejerce en la calle, y ahora también en la muñeca, porque es exactamente lo que esta marca promete: un reloj que se puede comprobar.

Treinta segundos, seis escenas: una plaza al amanecer, una mano alzada en un aula, un documento examinado al trasluz, un orador respondiendo ante el pleno, un cruce de peatones cualquiera y el Civis en la muñeca. La escena del parlamento viene del primer anuncio: cuando un plano dice lo que tiene que decir, se queda.

La nota honesta de siempre: las personas de las escenas están generadas con inteligencia artificial, no hubo rodaje. El único primer plano del reloj es una imagen real del Civis, con su esfera verificada letra a letra. Y el anuncio sigue sin arrancar solo: se ve si quieres verlo, con sonido.

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